Psicólogo sanjuanino analizó el fenómeno Therian: “No es un trastorno en sí mismo”

Explicó por qué no se trata de un trastorno en sí mismo, advirtió sobre la importancia de evaluar el juicio de realidad y analizó el trasfondo emocional y social.
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El licenciado en Psicología José Icazatti pasó por Movizate, el programa de streaming de Diario Móvil que se emite por el canal de +Medios, y analizó el auge de los llamados “Therian”. Diferenció el fenómeno de cuadros clínicos y puso el foco en la identidad adolescente, el rol de las redes sociales y el impacto del odio social.

El fenómeno Therian volvió a instalarse en la agenda pública y generó debate en escuelas, redes y familias. En ese contexto, Icazatti explicó que es clave “diferenciar lo que es un Therian de una licantropía”.

Dentro del DSM-V no existe una identidad Therian como patológica”, aclaró de entrada. Según detalló, las personas que se identifican como Therian “se auto perciben desde un yo no humano en un plano más espiritual o subjetivo, pero no necesariamente se apartan de la realidad”.

El especialista sostuvo que, desde la práctica clínica, lo central es evaluar si existe juicio de realidad. “Mientras haya conciencia de quién se es, mientras no haya una distorsión que altere la vida cotidiana, no se puede etiquetar como enfermedad”, remarcó. Y agregó: “Hay una línea fina entre una etapa identitaria y un cuadro donde ya se pierde el juicio de realidad”.

Icazatti vinculó el fenómeno con procesos propios de la adolescencia: “Se da más en adolescentes, cuando están armando su identidad. Es una etapa de crisis y construcción”. En ese sentido, lo comparó con otras expresiones juveniles que marcaron épocas, como floggers o emos: “Muchas veces son transiciones. Con el tiempo encuentran otra forma de identificarse”.

Uno de los puntos que más enfatizó fue el rol del entorno y las experiencias personales. El psicólogo contó que atendió a un joven que se identificaba como Therian y explicó: “Sabía que era humano, pero sentía que el mundo lo había herido mucho. El cerebro no puede ser ‘nada’, necesita identificarse con algo”. En ese caso, lo animal aparecía como símbolo de lealtad y protección.

Además, puso el foco en la reacción social: “A mí lo que más me llama la atención no es el Therian, es el odio. Si odiar se vuelve más normal que usar una máscara, estamos perdiendo algo como sociedad”. En esa línea, remarcó la importancia de la educación emocional y del acompañamiento sin estigmatización.

También advirtió sobre posibles riesgos en redes sociales: “Como en cualquier fenómeno viral, hay que tener cuidado. Siempre puede haber personas que intenten aprovecharse”, subrayó, insistiendo en la necesidad de supervisión adulta y diálogo.

De cara al inicio del ciclo lectivo, consideró que será un desafío para las instituciones educativas: “Va a requerir preparación y diálogo. Todo fenómeno cultural nuevo genera impacto, pero con herramientas se puede abordar”.

Finalmente, dejó una reflexión que resume su mirada: “Ser alguien es una necesidad humana. El problema no es buscar identidad, sino cuando no encontramos sentido”.

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