Lo golpearon hasta desfigurarle el rostro y lo dejaron tirado al costado de la ruta

Un joven de 24 años permanece internado en estado crítico tras una salvaje agresión en Caucete. La víctima podría perder la visión de un ojo, mientras la policía busca intensamente al sospechoso, que continúa prófugo.

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Patrullero
Imagen ilustrativa.

La madrugada de Caucete quedó marcada por un hecho de violencia extrema que todavía estremece a toda la provincia. Un joven de 24 años pelea por no perder la visión de uno de sus ojos luego de haber sido atacado salvajemente y abandonado al costado de la Ruta Nacional 141, en cercanías de Vallecito.

El episodio ocurrió en plena noche y tuvo un nivel de brutalidad pocas veces visto. La víctima fue interceptada, golpeada sin piedad y dejada a su suerte en un estado crítico. Minutos después de las 02.00 del 13 de enero, Fernando Javier Fernández Domínguez ingresó de urgencia al Hospital Rawson en una ambulancia del 107 con lesiones gravísimas que pusieron en riesgo su vida desde el primer momento.

El parte médico fue contundente. Presentaba traumatismo encéfalo craneano, severos daños en ambos ojos, múltiples fracturas faciales y la destrucción total de los huesos del rostro. El cuadro encendió todas las alarmas y desde entonces su evolución es seguida minuto a minuto, especialmente por el riesgo concreto de secuelas permanentes en la visión.

Con el correr de las horas, la investigación comenzó a tomar forma. Fuentes judiciales señalaron que detrás del ataque habría un conflicto sentimental y que los celos serían el detonante de la furia desatada. En ese contexto, la Justicia identificó como principal sospechoso a un hombre de apellido Quiroga, oriundo de Caucete y con frecuentes movimientos por la zona de Bermejo.

El juez interviniente ya ordenó su detención, pero el acusado logró mantenerse fuera del alcance policial. En los últimos días, brigadas de Investigaciones del Este y personal de la Rural intensificaron los rastrillajes. Incluso, hubo un dato firme que lo ubicó cerca de la conocida Curva del 50, aunque nuevamente consiguió escapar y continúa prófugo.

Mientras la cacería policial sigue en marcha, la salud del joven mantiene en vilo a familiares y amigos. Los médicos evalúan día a día el daño ocular y no descartan consecuencias irreversibles. De confirmarse ese escenario, la situación judicial del agresor podría agravarse de manera considerable cuando finalmente sea detenido.

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