
Diego Devincenzi llegó a la Escuela Primaria N°3 “República de Costa Rica” en 2012, cuando la institución estaba a punto de cerrar cursos.

Así, la recaudación K, en manos del entonces superintendente de Salud, Héctor Capaccioli, quedó bajo la lupa. El funcionario debió dejar su cargo y, entonces, pasó a refugiarse en el canal del juego Gambling TV.
Sólo en la pesquisa sobre la masacre se llegó a un veredicto. En diciembre de 2012, fueron condenados como coautores materiales los hermanos Martín y Cristian Lanatta, y Víctor y Marcelo Schillaci.










