
El seleccionado se impuso en la final y se consagró bicampeón de la Copa de las Naciones.

Argentina apostó a correr en todos los sectores de la cancha, a jugar corto y salir rápido de contra, con el tándem Rebecchi-Merino como estandartes. Pero hubo sólidas labores de Agustina Habif y Rocío Sánchez Moccia en la mitad de la cancha que también explican










