
La convocatoria está abierta hasta el 25 de septiembre y los interesados deberán cumplir con distintas condiciones sobre el servicio, los medios de pago, los precios y las normas sanitarias.

Los científicos parten de la tesis de que los sensores actualmente utilizados en teléfonos inteligentes, como GPS y acelerómetros, podrían detectar los movimientos sísmicos.











