En Albardón atraparon a un delincuente, lo hirieron gravemente y terminó suplicando piedad

El muchacho fue sorprendido cuando intentaba vender objetos robados de una casa del barrio. Terminó hospitalizado con graves heridas. La comunidad, harta de la inseguridad, reaccionó por su cuenta.

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En Alto Albardón la bronca venía creciendo en silencio. Cada robo era una señal más de que la seguridad no llegaba. Hasta que el lunes, sin patrullas cerca, sin autoridades a la vista, un grupo de vecinos actuó por cuenta propia: redujeron a un joven al que acusaban de participar en un robo reciente y lo golpearon con furia. El muchacho terminó tirado en el suelo, herido, mientras la tensión en el barrio subía como una olla a punto de estallar.

Todo comenzó días antes, el 28 de marzo, cuando una vivienda fue desvalijada en horas de la noche. Tres personas habían entrado sin ser vistas y se llevaron una larga lista de pertenencias: electrodomésticos, ropa, calzado y hasta una notebook. En el barrio ya nadie se sorprende por los robos, pero ese fue el golpe que encendió las alarmas. La impotencia fue tanta que los vecinos empezaron a hablar entre ellos, a organizarse, a dejar mensajes en redes con un tono cada vez más claro: “La próxima, no vamos a dejarlo pasar”.

El lunes, uno de los sospechosos apareció ofreciendo parte del botín. Lo vieron en una esquina, con un televisor en brazos. No hubo aviso a la policía. Lo que vino fue una emboscada barrial: lo acorralaron, lo tiraron al suelo y comenzaron a pegarle entre varios. Nadie frenó la golpiza. Según testigos, el joven pedía que se detuvieran, pero la rabia pudo más. Quedó tendido en el pavimento, ensangrentado, mientras algunos filmaban con sus celulares y otros simplemente observaban en silencio.

El agredido fue identificado como Quiroga. Más tarde fue trasladado en ambulancia y quedó internado por la gravedad de los golpes. La policía llegó cuando todo había terminado. En el barrio, nadie quiso dar nombres. La consigna fue una sola: “Nos cansamos de la impunidad”.

Lo que pasó en Alto Albardón no fue un hecho aislado, sino la expresión de un clima social en ebullición. Muchos aseguran que la justicia por mano propia es el único camino que les queda ante una realidad que los desborda. Otros, más cautelosos, temen que esto sea apenas el inicio de una escalada que puede terminar peor.

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