
El fallecido tenía 56 años, vivía a pocas cuadras del lugar y no presentaba signos de violencia.
"Si está todo ya definido de antemano y los progresos del sínodo pasado fueron borrados de un plumazo, ¿para qué vinimos a Roma?", dijeron otros obispos.
Lo que busca Francisco, en cambio, es una transformación de actitud pastoral, que no excluya, sino que integre.







