La Iglesia realizó un llamado a la unidad en el Tedeum de San Juan

Monseñor Lozano encabezó la tradicional ceremonia religiosa, en el marco del 208 aniversario de la Independencia Argentina.

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En el marco del Día de la Independencia, la ciudad de San Juan vivió una jornada cargada de simbolismo y reflexión durante el tradicional Tedeum celebrado en la Iglesia Catedral. La ceremonia, encabezada por el arzobispo de San Juan de Cuyo, Monseñor Jorge Lozano, contó con la presencia de numerosas autoridades, entre ellas el vicegobernador Fabián Martín, quien está a cargo de la gobernación.

Antes del Tedeum, se rindió homenaje a una figura clave de la Independencia, Fray Justo Santa María de Oro. Este evento sirvió de preludio a la celebración religiosa, donde Monseñor Lozano ofreció una homilía titulada "Una casa es la cuna de la Patria". En su mensaje, Lozano destacó la determinación y el patriotismo de los congresales de 1816, estableciendo un paralelismo con la necesidad contemporánea de construir una nación justa y equitativa.

En su discurso, Monseñor Lozano evocó la histórica reunión del 9 de julio de 1816 en la Casa de Tucumán, donde 33 congresales firmaron el acta de la Independencia. "Los retratos de aquellos hombres parecen haber superado las barreras del tiempo, haciendo de testigos y alentándonos a tomar con carnadura propia esos nobles ideales", señaló Lozano. Entre los congresales, destacó las figuras de Francisco Narciso de Laprida y Fray Justo Santa María de Oro, cuyas decisiones fueron cruciales para la independencia.

Lozano recordó que, a pesar de las diferencias entre los diputados, todos compartían el objetivo común de una nación independiente. "No debemos pasar por alto que los acontecimientos de los cuales estamos haciendo memoria agradecida, se desarrollaron en una casa de familia prestada para que los congresales pudieran reunirse, debatir, intercambiar ideas y llegar a algunos acuerdos", reflexionó. Subrayó cómo esta casa de familia se convirtió en un símbolo de lo que aspiramos a ser como nación: una gran familia unida.

Citando al Papa Francisco, Lozano destacó la importancia de la paciencia y la visión a largo plazo en la construcción social y política. "El tiempo es superior al espacio", dijo, aludiendo a la tensión entre la urgencia de respuestas inmediatas y la búsqueda de un futuro deseado. "La utopía nos abre al futuro como causa final que atrae. El deseo nos mueve a la búsqueda. Los sueños nos llevan a la entrega generosa y nos liberan de ser calculadores", agregó, enfatizando la necesidad de trabajar con convicciones claras y tenacidad.

En su homilía, Lozano también se refirió a la parábola del trigo y la cizaña, resaltando que, con el tiempo, la bondad del trigo prevalece. "Los procesos no siempre producen réditos políticos inmediatos, que son tan rápidos como efímeros y no construyen plenitud humana", advirtió. Recordó la gesta libertadora del General San Martín, quien esperó pacientemente la Declaración de la Independencia para que su ejército actuara en nombre de una nación soberana.

El Tedeum concluyó con una invocación a Dios para que ayude a construir una patria de hermanos, en la que prevalezca la justicia y la fraternidad. "Que este Día de la Independencia nos inspire a trabajar juntos por una Argentina más unida y próspera", concluyó Monseñor Lozano, en un llamado a la acción y la unidad nacional.

La ceremonia fue un recordatorio poderoso de la importancia de la independencia y la necesidad de seguir trabajando por un país mejor, guiados por los ideales de aquellos que lucharon por nuestra libertad hace más de dos siglos.

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