ANIVERSARIO: Jáchal, la cuna de la tradición sanjuanina

Hoy el departamento celebrará el 273 aniversario de su creación.

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El departamento Jáchal está ubicado al norte de la provincia de San Juan. Limita con los departamentos Caucete, Angaco, Albardón, Ullum, Iglesia,Valle Fértil y la provincia de La Rioja. La superficie de Jáchal es de 14.749 km2 y posee una población de 25.862 habitantes, según datos del último censo.

La cabecera departamental es la villa San José de Jáchal, ubicada a 157 kilómetros de la Capital de San Juan. Es una ciudad tranquila, enmarcada en un pintoresco paisaje de valles y laderas. La actividad urbana se desarrolla en torno de la plaza principal, la cual cuenta con numerosas y distinguidas estatuas. A su alrededor, se levantan algunos de los edificios más importantes del departamento: la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento, el Centro Cultural y la antigua parroquia de San José de Jáchal. 

El departamento Jáchal es reconocido a nivel provincial como “tierra de tradición”, por la tradición gauchesca que se conserva. Su nombre significa “río de las arboledas” o “tierra o distrito de metales”. 

Historia: 

Al norte de la ciudad de San Juan de la Frontera, en el valle de Tulum, existía una amplia zona de límites imprecisos que abarcaba casi la mitad del territorio de la actual provincia de San Juan, (Iglesia, Jáchal, norte de Ullum, Valle Fértil y Calingasta) en la que no se efectuó fundación alguna hasta avanzado el siglo XVII. 

Jáchal fue utilizada como zona de paso ya que permitía la comunicación entre Chile, Tucumán, Alto Perú y Córdoba, a través de un sistema de senderos que no tocaban la ciudad de San Juan. Sin población blanca de asentamiento efectivo, las poblaciones indígenas fueron disminuyendo debido a que los encomenderos los trasladaban desde Cuyo hacia Chile. En 1601, se levantó la capilla de San José, junto al Río Jáchal, constituyendo la única avanzada en el desierto. La misión logró subsistir y constituyó la base sobre la que Juan de Echegaray daría al pueblo de San José de Jáchal fisonomía y nombre definitivos. 

En 1703, el rey de España Felipe V promulgó una real cédula para Chile cuya finalidad fue impedir el abuso de los encomenderos y evitar el traslado de los indígenas, que desde Cuyo se llevaban al vecino país, corriéndose el riesgo de un futuro despoblamiento. Para ello, se pensó en fundar nuevas poblaciones a fin de reunir los dispersos indígenas, adaptándolos a tareas agrícolas. En 1735, se creó la Junta de Poblaciones en Chile, la que también debía cumplir el fin religioso de evangelizar a los indios. 

 Fundación: 

A fines de 1750 el Gobernador, Capitán General de Chile y Presidente de la Real Junta de Poblaciones, Domingo Ortiz de Rosas, designó al vecino de la ciudad de San Juan, don Juan de Echegaray, Justicia Mayor y Superintendente de los Pueblos de la Jurisdicción de Jáchal, encomendándole la fundación de una población en dicha zona, en dependencia directa de aquella Junta y no del Corregimiento de Cuyo ni de las autoridades de San Juan.  Así el 25 de junio de 1751, Juan de Echegaray fundó la actual ciudad de San José de Jáchal, a cuarenta leguas al norte de San Juan de la Frontera. Según consta en el acta de fundación hizo convocar a todos los vecinos españoles, mestizos e indios de los pueblos de esta jurisdicción y fue obedecido y reconocido por todos por Justicia Mayor. Fue asentado en el mismo lugar que ocupaba la vieja Doctrina y se respetaron las disposiciones hispánicas para su demarcación: una plaza mayor, y hacia cada costado tres cuadras separadas por calles de doce varas de ancho, contando en total cuarenta y nueve manzanas; se destinaron solares para la iglesia, casa de autoridades y para cárcel de personas. El 14 de abril de 1752 la Junta de Poblaciones aprobó lo actuado por Juan de Echegaray y resolvió erigir en Villa al pueblo de Jáchal. 

El ámbito espacial asignado a Jáchal, que puede deducirse del acta, comprendía, los Valles de Calingasta e Iglesia y, además, Mogna, Ampacama y Bermejo, (Mogna y Ampacama. se negaron a cualquier trato con el Superintendente Echegaray, de quien no aceptaron posteriores mercedes de tierra. Este episodio fue el comienzo del proceso que culminaría con el asentamiento de una nueva población en Mogna dentro de su misma jurisdicción). 

Las mercedes reales fueron diseminadas hacia los cuatro rumbos del Valle de Jáchal, diferenciándose en forma de estancias, potreros, potrerillos, aguadas y ciénagas. Dichas tierras debían destinarse al cultivo, a la crianza de animales, constituyendo un complemento para las atractivas explotaciones mineras que ya comenzaban a vislumbrarse. 

Tras la muerte de Juan de Echegaray en 1760, desde Chile se nombró a su sucesor, Juan Gregorio Bustamante, quien se desempeñó hasta 1776. 

Producida la creación del Virreinato del Río de la Plata en agosto de 1776, comenzó un período de transición en lo referente a la administración de Jáchal. Continuó siendo gobernada por un Superintendente designado desde Chile hasta 1778, en que se suprimió este cargo; Jáchal se convirtió en una Pedanía sujeta a la administración de la Intendencia de Córdoba, subordinada a la ciudad de San Juan. El apogeo que había caracterizado a la región jachallera años anteriores, desapareció. Se manifestó una reducción paulatina en la explotación minera, a la vez que se fueron diluyendo los esfuerzos por mantener a la población en vida urbana. 

Producida la Revolución de Mayo de 1810, el Cabildo de San Juan envió a dos delegados a comunicar lo acontecido a Jáchal y Valle Fértil: Francisco Pensado y Juan Crisóstomo Quiroga, respectivamente. Los jachalleros adhirieron con todo fervor a la causa. 

En los años siguientes, la administración de Jáchal se ejerció en relación directa con la Junta Subalterna de San Juan a través de jueces pedáneos, quienes desempeñaban múltiples funciones. 

El pueblo de Jáchal tuvo una activa participación en la tarea de organización del Ejercito de los Andes. Contribuyó con sus hombres, con sus productos y víveres para el sostenimiento de las tropas de su guarnición. 

Jáchal, amplia zona de contacto con Chile, ya que para la época abarcaba todo el extremo noroeste de la provincia, adquirió entonces una enorme importancia estratégica. 

La 4° División de Ejercito de los Andes, dirigida por el tucumano Juan Manuel Cabot, tuvo por cuartel general a Pismanta, y el cruce de la cordillera en busca de Coquimbo se realizó por terreno que en esa época era jachallero.

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