Celia, la niña con poderes sanadores de San Juan

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Desde niña manifestó poderes curativos mediante la oración. A mediados de la década de los ’90 su casa era visitada por miles de enfermos buscando su ayuda, y su don se difundió en los medios locales, sino también trascendió las fronteras de San Juan. ¿TE ACORDÁS?




Gentileza archivo Diario de Cuyo

Hay quienes tienen la firme convicción personal que la oración, además de ser saludable, crea las circunstancias que sientan las bases apropiadas para la curación, que la oración marca con su influencia acciones y conductas de las personas para mejorar sus vidas tanto en lo emocional como en lo físico, alcanzando una armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Pero también hay quienes sostienen que hay persona que tiene la capacidad de curar con la oración por voluntad divina.

En este último caso, en la provincia de San Juan se generó un furor hace casi tres décadas por una niña que precisamente tenía estos poderes curadores. Se trata de Celia Suárez, quien a través de la oración logaba la sanación de todos aquellos que acudían.  Su popularidad creció tanto que la noticia de una niña sanadora llegó hasta medios nacionales.

Gente de distintas partes de la provincia y del país acudían a ella diariamente hasta San Martín, lugar en donde nación, en busca de un alivio a sus dolencias, y a cambio Celia solo les pedía que oraran. Jamás recibió dinero alguno a cambio de su trabajo sanador.

Ella es la menor de 10 hermanos, y comenzó a manifestar su habilitad de sanar siendo muy pequeña. Cuando apenas caminaba ingirió veneno para moscas en un descuido de sus padres. Durante la atención médica el pronóstico de vida de ella era precario, pero los médicos se sorprendieron de su evolución casi inmediata, como si no hubiese pasado nada.

Este suceso llamó la atención de sus familiares, y más cuando Celia comenzó a hablar y decía que podía curar. Pero lo que confirmó la sospecha de sus poderes sanadores ocurrió cuando tenía tres años. A su mamá le habían diagnosticado apendicitis y cuando llegó a operarse al Hospital Rawson ya no tenía nada. Dijeron que ella rezaba en el auto y tocando la panza a su madre durante el trayecto al nosocomio.

Después, sucedió algo similar con una de sus hermanas, quien sufría de fuertes dolores de estómago. Ya a la edad de cinco años se dedicaba a aliviar las dolencias a cada animal que con ella se topase. Luego fueron sus vecinos suyos y gente del departamento San Martín los que comenzaron a acercarse.

En esos momentos su casa era constantemente visitada para pedir una sanación. Como sucede en todos estos casos, la boca en boca y también la curiosidad hizo que más y más gente se arrima a su domicilio. La novedad no solo llegó a los medios locales, sino también trascendió las fronteras de San Juan.

En junio de 1994 fue invitada al reconocido living del programa de Susana Giménez, en donde se la presentó como la “niña sanadora”. También visitó los programas de Mauro Viale y Guillermo Andino.

Fue tal la repercusión que hubo en torno a su don que en las semanas subsiguientes colectivos llenos de enfermos empezaron a llegar hasta su casa desde Córdoba, Buenos Aires, Mendoza y de provincias muy alejadas del sur. También llegaron personas de Uruguay, Chile y EEUU. La gente esperaba durante horas para ver a la pequeña que decía hacer milagros y sanar sus dolores y enfermedades.

Si bien la Celia nunca se tomó las curaciones como un juego, no dimensionaba la magnitud de lo que producía en aquellos que acudían. Por ello, sus padres debieron organizar las visitas con días y horarios establecidos, con un máximo de 100 personas, no solo por la cantidad de enfermos que en su domicilio se concentraban, sino también por la salud de la pequeña que durante largas jornadas estaba ofreciendo sanaciones.

Sanación con manos y oración  

Celia desde que era niña utiliza para sanar utiliza sus manos, haciendo una imposición de ellas en el enfermo. Esta práctica si bien se ha utilizado desde la antigüedad en múltiples tradiciones orientales y occidentales para curar y reconfortar, en el caso de ella hace participar a la persona doliente también.

Le pide que rece con ella en voz baja para poder obrar con la voluntad de Dios, y especialmente a través de la Virgen del Rosario de San Nicolás, a la que bendice por el don de curar. No utiliza ningún otro elemento ni ritual en sus sanaciones, solo sus manos y la oración.

Al respecto de su don, ella ha sido sometida a estudios científicos. Estos arrojaron que ella tiene una energía diferente en sus manos, lo que ella señala que es precisamente su facultad para poder curar.

Actualmente ella se encuentra casada y con cuatro hijos.  Vive en el departamento Pocito, donde sigue legando personas por ayuda con sus enfermedades.

Muestras de agradecimiento  

Si bien Celia ni su familia pedían ningún pago por sus sanaciones, la gente igual les hacía regalos como muestra de agradecimiento. Hubo un caso de un hombre que vino desde Misiones trayendo consigo a su hijo que habían tenido un accidente automovilístico, y luego de sanar a su hijo le regaló un auto 0km.

En otro caso, una mujer llegó en camilla con parálisis y luego de recibir la imposición de manos de Celia logró una mejoría. En la segunda ocasión que fue a visitarla iba en silla de rueda y la tercera vez caminando por sí misma. Esta mujer como muestra de agradecimiento le confeccionó su vestido de 15 años y el de casamiento.

Pero en lo que más colaboró la gente a lo largo de los años fue con materiales para la construir una capilla junto a la casa de sus padres. Hoy ese sitio es visitado todos los días por personas que buscan salud y tranquilidad.
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